Marcas
Las marcas hoy presentes quedarán para siempre, al igual que la orbe negra de tinta esperanza, que me hace creer en ella.
Momento
Si solo nos enterásemos antes de que somos lo que somos, antes desearíamos caer, y vernos morir.
Raciocinio
Solo dejarlas caer, esperando que algún dia las gotas sean escarlata, morir, sin preocuparse por mañana.
Agua
Hidrofóbicos ojos café que algún día me amaron, hidrofobicos ojos café que algún día les he importado, hidrofobicos ojos café que miran hacia adelante demostrándome fortaleza y sueños rotos.
Es el frustrante sentimiento de sentir en tu mano el aire y sentirlo lluvia, es el frustrante sentimiento de tener el aleph y tener un pómes, insufrible y además raramente pesado, sobre mis hombros. Las orbes ígneas que nunca sangraron seguiran en mi retina y quizá no podre quitarlas ni con los mayores esfuerzos de mi vida, pero yo se que aunque los fríos sentimientos me arropen, yo seguiré siendo hidrofílicos ojos café que te siguen mirando.
Esperanza, de un color azul, tal como el humo, suave y con un tinte de color dolor, no expresable y de un color azul, tal como el humo, la abrazare con mis orbes sangrantes, y quizá, algún día, muera en tus brazos.
Única
Ojala fuesen todos los amaneceres tan inspiradores como el de mañana, porque ella es garante de uno muy hermoso.
Tu Iris
Espacio y tiempo
Nebula
Si solo el momento llegase y la electricidad de la preocupacion, dejarian de molestarte, quizas podria darte un beso certero, alli donde tus labios me enamoran cada dia.
Anfibio
Narciso... Narciso
Y sin más crear los ojos con los que miráremos al mundo, desde la misma ventana, desde la misma creación.
Ad Infinitum
Viejo
Madre Tierra
Y es así como comienza, la historia del viaje que frío y congelado siempre mis dedos dejan, al sostener esta pluma hecha de cristal y liquido luminoso. Caminar sobre las llanuras de la madre tierra no solo obligan a llorar, lloran ellas mismas el profundo dolor de la ignorancia, el porqué del sufrimiento y de los problemas. Sólo el viento logra tirarte y soplar tus pestañas con finas lagrimas de ajenjo, a través del azúcar que la tierra desprende, engaños y dulzuras venideras te explican tu insignificancia y tu inutilidad. Siempre y cuando estés dispuesto a pelear contra el clima y contra las gélidas ganas de morir, perecer abrazado al cuerpo azul de tu esperanza, siempre viviendo y sobre-exigiendo tu ánima, sin ánimos de vivir ya.
Y siempre procura aclarar tus ojos, tus ojos y los perdones que regalaste. Siempre una disculpa calmará aquella frialdad, que deja a tu corazón latir lento, similar al suelo de la madre tierra.
Hielo
Acabo de sentir a mi corazón suplicar, y bombear frío hacia mis entrañas. No solo son el miedo y la tristeza, también es la adrenalina de pensarte, y sutilmente caer en que pensé en vos hasta cuando mi corazón paró de latir, siempre aquel líquido frio que fluía por mis brazos. Mientras cae al suelo, se nutre de vida y de color. Ese color azul que congela mi retina recordando solamente la figura de tus ojos, grabados con el frío fuego del amor.
Si solo supiera descongelarte y vivirte otra vez, pequeño corazón, seríamos tan felices con nuestra armoniosa y calurosa bienvenida.
Levitación
Sé lo que se siente, el recorrer entero de tu cuerpo mecerse al viento, y luego sentir que sólo era un sentimiento. Cómo increíblemente toma control de tu ser y toma parte de tu alma, cada vez que transita tus venas, aquel sonar de harpas que a cada vibrar mueven cada célula vital, y solamente sentir ese sentimiento. Esas musas y sirenas sostienen tu velo mágico, con un abanico de humo me hacen sentir en el edén, y crecen en mí las necesidades de escapar. No porque no lo necesite, ni me guste, sólo porque quiero sentirlo un poco más.
Ya sólo siento desesperación, quiero romper aquel muro hecho de mariposas y cosquillas que tanto nos inhiben de ser felices. Sólo vos tenés la llave de mi felicidad.
Te siento
Y tu sonrisa rompe mi silencio gritando tu nombre, alegre de encontrar la clemencia de tu hermosa tez, otra vez me avivas con tu fuego interior, esta vez, vestida de verde, ese verde que tanto a mis ojos gustan. Y si la mirada fulminante de tus obres llegan a romper mis parpados, solamente queda el esperar tranquilo de los labios, que intentan alimentar y cerrar el amor que se tienen.
Tocarlos no sólo son mi espera, son mi sentir de aquel momento hermoso que se vivió, y mi esperanza solo sonríe con el recuerdo. Es fácil sentir algo y luego olvidar, pero otra cosa, es haberlo olvidado, y luego sentirlo por primera vez. Quiero verlos vivos y decir:
“Te Quiero”
Viejos Amigos
Y ahora el piso flamea cual cielo, con ese seseo vibrante y potente que tantas verdades hacen fluir. Tranquilamente yo calzo mis fuentes y de pronto mi salud se hace terminal, lentamente siento el poder del mundo caer sobre mis lóbulos y de pronto mis aurículas sufren el pesar del Atlas. El viejo Ignacio rompe el suelo y sube la bruma, sube el poder de sus palabras al gritar, al exclamar la paz y la guerra, la justicia y el mal, el cinismo y la nobleza, en este mundo sin amar.
La perdida mortal de ella, no lo destruyó. Simplemente murió aquel niño sordo al cual el orbe no logró doblar, solamente romper.
Hamatis Rosea Caelum
Y tal principito cuidarte como si solo existieses para mí, solamente para darte cariño día y noche, protegiéndote de mis volcanes, mis ovejas y mis tigres. Un día un zorro dijo:
“Lo esencial es invisible a los ojos, y el tiempo que perdiste por tu rosea es lo que hace a tu rosea tan importante”
Y como en nubes celestes camino y yo solo pienso en la coincidencia, la historia, tan imposible como extraña y dañina, expresa el fino amor de un hombre con la tan delicada y suave superficie de una hamatis rosea, siempre aburrida de estar ahí, sin mover sus pies.
Digo que sos como una hamatis rosea caelum, diferente a las demás, capaz de mover sus pies y ser feliz sin más, solo vivir de las sonrisas y de tus finas hojas que bailan siempre divertidas, y de pronto todo cambia, mi vida cambia su faz. Ahora siento el amor, aquel imposible como extraño amor de un hombre, con la tan delicada y suave superficie de una hamatis rosea caelum, única dentro de las rosas, capaz de danzar, capaz de amar.
Suave humo azul
Humos blancos y celestes no solo inundan mi carne, también bailan felices e irónicos sobre mi aura, ya ennegrecida y un poco viscosa, flota triste sobre mi cabeza. Ese denso humo producto de la colisión de sentimientos y sensaciones, vive gracias al vibrar de mis pies y gracias al entrecerrar de mis ojos. Otra vez en el camino, siento que la felicidad es tan infinita, irreproducible en el papel, irreproducible como la soledad que a veces respiro, siempre por encima de mi aura, sintiendo mi malestar, mucho más adentro que una simple brisa. Ondas de música inundan mis huesos, haciendo cosquillas y poco a poco, sedimentando en mí, el pequeño sentimiento de esperanza.
Y la ráfaga de humareda ahora me atraviesa, llenándome de alegría, pero triste sé que es el final, quizás haya una música que pueda expresar la profundidad de mi expresar.


.png)






