La trituradora sensación de las pequeñas esquirlas de los sueños excitantes e imposibles, deliberados por el cinismo de tu sonrisa tonta. Golpes deformantes a mi alma, tientan el amok propio de la pólvora, de la explosión sanguinolenta de tus ojos llorar. La tristeza monotonamente vestida de gris, hoy tampoco quiere descubrirse, así como el cielo. Solo quiero saber si seré yo o he nacido para no serlo nunca, quizás potencia de males y raíz de los problemas.
Omnipresente el sentimiento de sabiduría que mi mente posee sobre tu mirada, pero mi corazón sigue sin saber que latir y que dejar atrás.
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