Acabo de sentir a mi corazón suplicar, y bombear frío hacia mis entrañas. No solo son el miedo y la tristeza, también es la adrenalina de pensarte, y sutilmente caer en que pensé en vos hasta cuando mi corazón paró de latir, siempre aquel líquido frio que fluía por mis brazos. Mientras cae al suelo, se nutre de vida y de color. Ese color azul que congela mi retina recordando solamente la figura de tus ojos, grabados con el frío fuego del amor.
Si solo supiera descongelarte y vivirte otra vez, pequeño corazón, seríamos tan felices con nuestra armoniosa y calurosa bienvenida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario