Ad Infinitum

El pensamiento no me trae regocijo ni pena, pero si me trae imágenes de tu piel, obsesa mente con tus pliegues llenos de vida y de carne, sentir bajar por los tabúes de mi persona, creerte única, y de pronto saberte mentiras. Todos saben que la unicidad no existe, la perfección no se alcanza ni se rasguña, sólo se invoca y se mata. Especial imagen de mis sueños la que te inventaron, y el sucio actuar de los mayores a la vida te trajeron. Imaginarte bajando las escaleras de nube con pocos retazos de amor aterciopelado y recordarme que quiero que seas mía por siempre. Encontrarte y abrazarte con la mirada y saber que no sos única, te bosqueje en mi vida ya hace mucho.


Simple lápiz de lúgubre dolor te dibujan, pero quien ve el infinito ve lo perfecto, encontrarte, ver lo perfecto, y reírse de la viceversa.

Viejo

Vestirse de gala sólo para entrar en el cuarto oscuro aquél que solo retiene la inspiración, o quizás la herramienta, pero nunca la felicidad. Me preguntas que veo, simplemente es tan negro el sentimiento relacionado que no pienso ni en la luz que volvería de vida a mis manos. Ya no siento, ya sólo quiero sentir el deslizar de tu anillo, filoso y fino sentimiento de prolijidad asesina. Quisiera despertar de nuevo en los colores que mi infancia regalaba, quizás a los nuevos sentimientos y a los viejos temores, a los que hoy ya subestimo, pero de vez en cuando aterran nuevamente. Hola, ligero vinilo de la memoria y de la angustia, mirada vaga sobre el asfalto que retuvo tus pies tan solo un momento, los nuevos pesares no encuentran consuelo ni en la vasta memoria de los pocos momentos, y los antiguos recuerdos. Quisiera saber qué es lo que me falta, necesito descifrar que es aquél crescendo que me inunda, que algún tiempo me provoco pánico. La paranoia del momento me llena los ojos, hoy mismo y ahora siento eso.



Ojalá supiera pararlo, volver, rebobinar y saber que no es una maquina ni es tan humano como parecía, viejo amigo, como te extraño.